Historia del decoletaje

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El decoletaje es un sistema de manufactura de piezas mecanizadas a través del retiro del material de las barras cilíndricas, ya sea en plásticos o metales. Con esto se obtienen piezas de decoletaje o torneadas. Seguro piensas que esto es un mecanismo contemporáneo, pero no es así. Es por ello por lo que te presentaremos la historia del decoletaje.

Los inicios del decoletaje

Diversas crónicas nos han permitido documentar que, en los comienzos del siglo XVIII, Claude-Joseph Ballaloud; un relojero francés, decidió viajar a Nuremberg para mejorar su desempeño en el arte del decoletaje. Al haber terminado su entrenamiento, volvió a su ciudad natal, en los alrededores de la Alta Saboya francesa. En ese momento empezó a transmitir sus conocimientos a los vecinos de la zona.

Estos eran artesanos y agricultores, quienes deseaban mejorar su calidad de vida. Gracias a esto, el decoletaje y el trabajo de corte se extendieron con bastante rapidez. Estas personas aprendieron a elaborar piezas de relojería, que eran vendidas a las empresas emergentes de Ginebra. Estos relojes fueron las primeras piezas de decoletaje registradas.

En 1773, falleció Claude-Joseph Ballaloud, dejando un gran patrimonio a su paso: aproximadamente un millón de personas se estaban dedicando al decoletaje en el valle del Arve. Podemos decir que estos fueron los comienzos de las futuras empresas de decoletaje. Esta actividad continuó propagándose, originándose un nuevo empleo y el decoletaje industrial.

Desarrollo de las empresas de decoletaje

En 1848, el alcalde francés Firmin Guy instaura la Escuela Real de Relojería, luego de que un terrible incendio asolara los talleres de los relojeros de la zona. Con el paso del tiempo, se transformó en la Escuela Nacional de Relojería, precursora de las empresas de decoletaje actuales.

La acción de esta escuela permitió la evolución de la relojería del ámbito artesanal a la industrialización. El torno a pedales fue sustituido por el automotriz con levas, movilizado por la acción del agua. De esta forma, surgieron los métodos del decoletaje, que han ido creciendo hasta encontrarnos hoy en día con la mecatrónica, que consiste en diseñar y manufacturar máquinas para agilizar las tareas de las personas, mediante un proceso de automatización.

En resumen, las empresas de decoletaje y sus piezas han transcurrido por tres estadios, partiendo desde el siglo XIX hasta el día de hoy:

  • Los tornos manuales, los cuales consisten en pequeños tornos salidos de la elaboración de elementos de relojería.
  • Los tornos de levas son aquellos que adquieren movimiento gracias a la influencia del agua.
  • Los tornos CNC que son empleados mediante un lenguaje producido en un ordenador.

 

A medida que la electricidad se fue difundiendo, fueron apareciendo cada vez más empresas de decoletaje que necesitaban la disposición de piezas de metal. Cabe destacar que la Primera Guerra Mundial fue un acontecimiento que acrecentó la actividad de esta industria, ya que se solicitaron piezas con un diámetro mayor para manufacturar armas.

En todo caso, los tornos de levas tuvieron su auge entre los años 1920-1970. Este período estuvo marcado por las dos guerras mundiales, donde las empresas de decoletaje disfrutaron de un gran repunte debido al desarrollo del sector del transporte. Después de este lapso de tiempo, las piezas de decoletaje se fueron abriendo paso en los mercados europeos y americanos, gracias a la globalización, presente en la actualidad.